El español ha tenido una relación muy estrecha y a la vez distante con los brasileños. Es difícil comprender porqué en un país donde se habla una lengua tan parecida y está rodeada por hispanohablantes es tan resistente a la entrada definitiva de esta lengua. Los motivos principales son la semejanza entre las lenguas, la dominación de una lengua de mayor prestigio y la falta de acciones practicas efectivas hacia la obligatoriedad del español en las escuelas brasileñas.
Aún la mayoría de las escuelas ofrecen y prefieren el inglés como asignatura obligatoria, igualmente es una lengua importante, pero debida a ella y a algunos prejuicios hacen poco caso del español. Aunque haya una ley de obligatoriedad de la enseñanza del español, lo que se ve es una andar lento, con poca preocupación con la formación de la demanda de profesores que será necesaria. ¿Cómo el gobierno piensa en alcanzar tales metas si hay pocas facultades de profesorado de español? Y dentro de las que hay muchas cierran. La desmotivación ha contaminado a todos. Sin embargo, podemos constatar en esa afirmación: “Según Lula, la meta es alcanzar los 12 millones de jóvenes que estudien español antes de 2010, para lo que serán necesarios al menos 30 mil profesores capacitados para esa tarea.” Así que falta mucho por hacer y por formar un contingente de profesionales capacitados para enseñar la lengua española. Mucho más que ganar un premio Cervantes faltará a nuestro gobierno verificar en practica las condiciones reales para esta ley entrar en vigor.
El hecho de tener o no tener prestigio internacional es un concepto que se bifurca y sigue en lados opuestos en el caso del portugués y del español. Mientras en el ámbito internacional el español tiene más prestigio que el portugués, en los casos de la vencidad, el portugués ha representado la lengua de mayor prestigio debido a las oportunidades de mercado y estabilidad económica que representa Brasil como una emergente potencia en Latinoamérica. Eso refleja en el proyecto de las escuelas bilingües de las fronteras, como comprobamos en esa cita: “Según Oliveira, al comienzo los alumnos brasileños enfrentaron más dificultades debido a que tenían menos contacto con el español, al contrario de los argentinos, que tenían más contacto con el portugués por asistir más a la televisión brasileña.” O sea, cuando tratamos de lenguas en contacto siempre habrá una con más prestigio que otra. Pero aún el mayor desafío de ese proyecto es hacer la sociedad verlo con la “normalidad” que merece, y también esta intrínsicamente relacionado a la formación de docentes para actuar en el proyecto. Porque en eses contextos bilingües no se puede brindar una educación como en cualquier otra parte del país, aunque las leyes de obligatoriedad en ambos países también influyan en el proyecto de las escuelas de fronteras, pese a que un proyecto bilingüe necesita de leyes que lo amparen.
En resumen, el primer paso para la integración entre los países y las lenguas del bloque ha sido la promulgación de leyes de la enseñanza entre eses países. Sin una educación que promueva el intercambio de lengua, cultura y expanda los horizontes de los estudiantes no será posible lograr una total integración. Esta que además de enseñar una lengua extranjera a más, irá proporcionar el incentivo a la tolerancia entre las culturas, visto que las rivalidades han sido enemigas de una integración verdadera.
Aún la mayoría de las escuelas ofrecen y prefieren el inglés como asignatura obligatoria, igualmente es una lengua importante, pero debida a ella y a algunos prejuicios hacen poco caso del español. Aunque haya una ley de obligatoriedad de la enseñanza del español, lo que se ve es una andar lento, con poca preocupación con la formación de la demanda de profesores que será necesaria. ¿Cómo el gobierno piensa en alcanzar tales metas si hay pocas facultades de profesorado de español? Y dentro de las que hay muchas cierran. La desmotivación ha contaminado a todos. Sin embargo, podemos constatar en esa afirmación: “Según Lula, la meta es alcanzar los 12 millones de jóvenes que estudien español antes de 2010, para lo que serán necesarios al menos 30 mil profesores capacitados para esa tarea.” Así que falta mucho por hacer y por formar un contingente de profesionales capacitados para enseñar la lengua española. Mucho más que ganar un premio Cervantes faltará a nuestro gobierno verificar en practica las condiciones reales para esta ley entrar en vigor.
El hecho de tener o no tener prestigio internacional es un concepto que se bifurca y sigue en lados opuestos en el caso del portugués y del español. Mientras en el ámbito internacional el español tiene más prestigio que el portugués, en los casos de la vencidad, el portugués ha representado la lengua de mayor prestigio debido a las oportunidades de mercado y estabilidad económica que representa Brasil como una emergente potencia en Latinoamérica. Eso refleja en el proyecto de las escuelas bilingües de las fronteras, como comprobamos en esa cita: “Según Oliveira, al comienzo los alumnos brasileños enfrentaron más dificultades debido a que tenían menos contacto con el español, al contrario de los argentinos, que tenían más contacto con el portugués por asistir más a la televisión brasileña.” O sea, cuando tratamos de lenguas en contacto siempre habrá una con más prestigio que otra. Pero aún el mayor desafío de ese proyecto es hacer la sociedad verlo con la “normalidad” que merece, y también esta intrínsicamente relacionado a la formación de docentes para actuar en el proyecto. Porque en eses contextos bilingües no se puede brindar una educación como en cualquier otra parte del país, aunque las leyes de obligatoriedad en ambos países también influyan en el proyecto de las escuelas de fronteras, pese a que un proyecto bilingüe necesita de leyes que lo amparen.
En resumen, el primer paso para la integración entre los países y las lenguas del bloque ha sido la promulgación de leyes de la enseñanza entre eses países. Sin una educación que promueva el intercambio de lengua, cultura y expanda los horizontes de los estudiantes no será posible lograr una total integración. Esta que además de enseñar una lengua extranjera a más, irá proporcionar el incentivo a la tolerancia entre las culturas, visto que las rivalidades han sido enemigas de una integración verdadera.